Muñecos yumbos representan a toda una cultura

En una humilde vivienda cerca del Parque de los Recuerdos, al norte de Quito, vive Inés Simbaña, un personaje especial de la Yumbada de Cotocollao; no se viste de yumbo ni baila, pero está detrás de la fiesta.

Como madre de la cabecilla Fanny Morales y esposa de Segundo Pedro Morales, quien también fue cabecilla y que falleció hace cuatro años, es parte fundamental de la organización de la fiesta que se realiza cada año en junio. En esta ocasión será el 16, 17 y 18. Y como conocedora de toda esta expresión cultural desde adentro, le nació la idea de confeccionar, hace algunos años, muñecos que representen a cada uno de los personajes de la Yumbada con todos los detalles de los originales. Los hace enteramente a mano y de esto se siente muy orgullosa.

Para confeccionarlos tiene su propio rincón, al fondo de su cocina, junto a una ventana. En su mesa de trabajo hay taladro, martillo, lanas, crochet, encajes, cintas, mullos, semillas, plumas de gallina, madera, telas, hilo, agujas y otras miniaturas con las que da forma y vida a sus pequeños yumbos.

Una grata tarea
Los muñecos miden aproximadamente 30 cm de alto y representan al Mamaco, que es el que encabeza la ‘yumbada’, porque es el que toca el pingullo y el tambor; a la Yumba, que lleva un vestido largo; al Yumbo Mate, que ahuyenta el mal con el sonido que producen los mates con los que está hecha su manta; al Mono Martín, que es el que protege a los yumbos del contacto con los humanos. Algunos de ellos son para obsequiar y otros son confeccionados bajo pedido de los propios miembros de la yumbada y sus familiares.

Inés dice que el trabajo no es nada fácil, le lleva un día entero tejer el cuerpo de un muñeco, de los pies a la cabeza, porque le da forma a cada parte y en especial a las orejas, la nariz, los ojos, la boca y las manos, y luego los rellena con plumón; en confeccionar la ropa: blusas, faldas, encajes, anacos… le toma aproximadamente una semana porque tiene que cortar la tela, hacer los doblados, planchar, poner lentejuelas… y al final coloca los adornos. No se le escapa ningún detalle: están las washcas (collares), los tambores, los pingullos, las chalas (canastas que llevan los yumbos con cascabeles que suenan cuando bailan), los pilches, la chonta (especie de lanzas), las caretas, las coronas con plumas, las frutas… todo en pequeño.

 
El tiempo vuela cuando se sienta a elaborar sus muñecos y es porque esta actividad le da felicidad, se emociona y se entusiasma, pone todo su corazón y su conocimiento en cada una de sus creaciones. “Cuando hago un muñeco le pido permiso a un cerro, sin saber a cuál de los yumbos corresponde. Y hago a ese nombre y me sale igual a la persona que representa”.

Mucha habilidad
En el último sueño que tuvo Inés Simbaña, se transformó en uno de sus muñecos, se vistió de yumbo y bailó con sus otros muñecos y su marido solo le miraba, no intervenía. Pero hay otros sueños en que él “ya no me deja y me pide que aliste las cosas para la fiesta”.

Inés indica que no se acuerda exactamente cuándo comenzó a elaborar los muñecos. Sus primeras representaciones de los yumbos fueron mucho más pequeñas, porque las hacía con pepas de eucalipto que las forraba con masa de harina y luego las pintaba. No tenían todos los detalles de los que hace ahora.

Asegura que nunca siguió un curso y tampoco nadie le enseño a confeccionar muñecos, más bien cree que su habilidad en el tejido y su imaginación le permitieron demostrar esta habilidad. Como sabía tejer, cuando era joven, hacia chales para vender, “pero nunca me imagine hacer esto”.

Nadie se ha interesado por aprender a confeccionar los muñecos yumbo. Indica que alguna vez hubo una propuesta del mismo grupo de la yumbada, pero solo quedó ahí, porque ninguna persona se interesó de verdad. (CM)

En los preparativos
La Yumbada de Cotocollao se realizará el 16, 17 y 18 de junio. Es una fiesta del solsticio de verano, un acontecimiento de gran relevancia para la cultura del pueblo yumbo.

Los yumbos son personajes que representan a los cerros y las montañas, dicen estar en conexión con sus espíritus que les permiten ser libres: volar como pájaros, correr como el agua y producir como la tierra fértil.

Por estos días ya están en los preparativos e Inés Simbaña está atrás de su hija en la organización. Se espera la participación de aproximadamente 70 personas que bailan sin cesar durante una noche y dos días completos.

El Dato
El precio de los muñecos varía de acuerdo con la dificultad en su confección.

http://lahora.com.ec

Add comment


Security code
Refresh

Fiestas americanas

<<  Septiembre 2017  >>
 Lu  Ma  Mi  Ju  Vi  Sá  Do 
      1  2  3
  4  5  6  7  8  910
11121314151617
18192021222324
252627282930 

Donaciones